Me han citado a declarar como imputado en Madrid: qué no hacer y cuándo llamar a un abogado
La primera declaración en un procedimiento penal es la que más condiciona todo lo demás. Estos son los derechos que tiene y los errores que conviene evitar.
1. La citación no es una formalidad
Recibir una citación de la policía, la Guardia Civil o el juzgado como imputado o investigado significa que alguien ha apuntado su nombre en una causa. No es una condena, pero tampoco es un trámite menor: lo que diga o deje de decir puede quedar grabado en el sumario.
2. No tiene que ir solo
El derecho a la asistencia letrada es real desde el primer momento. Si acude sin abogado, puede solicitarse uno de oficio, aunque en asuntos complejos —delitos económicos, contra la seguridad vial, violencia de género o delitos patrimoniales— conviene un penalista que ya conozca el caso antes de entrar a declarar.
3. Errores que cuestan caro
Muchas personas perjudican su defensa antes de que empiece la instrucción. Estos son los errores más repetidos:
- Declarar sin haber leído siquiera la denuncia o el atestado policial.
- Intentar «dar explicaciones» a la policía antes de la declaración judicial.
- No pedir copia de la documentación que se aporta en su contra.
- Firmar escritos o acuerdos sin entender las consecuencias penales.
- Destruir o modificar pruebas una vez conocida la investigación.
4. Plazos de detención y comparecencia
Si la citación es para declarar en dependencias policiales, la detención puede prolongarse hasta 24 horas, ampliables a 72 en supuestos de terrorismo o organización criminal. Si la cita es judicial, la comparecencia es obligatoria y la incomparecencia injustificada puede derivar en orden de busca y captura.
5. La primera declaración marca la estrategia
En derecho penal, la instrucción es el momento en el que se fijan los hechos probados, las pruebas y las líneas de defensa. Una declaración bien preparada permite después plantear la nulidad de pruebas, el archivo o el juicio abreviado. Una declaración improvisada solo deja cabos sueltos para la acusación.
Si le acaba de llegar una citación o cree que puede estar siendo investigado, puede usar nuestra guía de las primeras 48 horas o escribirnos directamente. Le contestamos en menos de 48 h laborables.